Mientras las obras lucen impecables, las calles cuentan su propia historia...
Mientras las obras lucen impecables... Para quienes conducimos diariamente (especialmente en zonas como Tlajomulco, El Salto, la salida a Tepatitlán, la carretera a Saltillo o el corredor hacia Chapala, donde recientemente se invirtieron millones para “arreglar” apenas 6 kilómetros) el deterioro es evidente y constante. No hace falta manejar mucho para darse cuenta de que cada trayecto es una ruleta de baches, hundimientos y parches mal hechos. Y mientras tanto, las obras “de reflector”, esas que sí se ven bien en las redes sociales, marchan a toda velocidad. La Minerva (que muchos dicen que “rete bonita va a quedar”) , el parque rojo con más de tres meses intervenido, la plaza de la liberación y nuestras famosas fuentes bailarinas avanzan sin pausa y con reflectores. Sin embargo, existe otra realidad que miles de ciudadanos vivimos todos los días, y esa no aparece en ningún comunicado oficial. Baches dentro de la ciudad: un problema que no se esconde ni con el mundial. En lu...